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lunes, 22 de marzo de 2010

LOS MALOS VECINOS


Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó:
- ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente!
Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Este estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza.
Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos...
Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie...
Y así fue, hablando, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus maltrechas casas.

Autor.. Pedro Pablo Sacristan

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. nunca esta de mas un cuento, nunca se es demasiado adulto para leer uno, que este pequeño cuento nos haga reflexionar sobre la manera como nos comunicamos, espero que sea de gran utilidad para ustedes asi como lo fue para mi.

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  3. La reflexion principal a la que nos invita el cuento es a la necesidad de comunicar de manera directa y efectiva todas nuestras impreciones a nuestros congeneres, pues el cuento anterior puede vivirse cotidianamente, y lo que es peor aun , quizas en la mayoria de los casos los vecinos no lleguen a tener la oportunidad de dilucidar las posibles inconsistencias que generan los antipaticos distanciamientos.....

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  4. jaja lo de los vecinos creo que me comparo con este relato, ya que tengo unos vecinos que ni contar!, seria otra historia interesante, pero,, aparte de eso, sí, es verdad, tenemos que aprender a comunicarnos,y más que nosotros estamos estudiando comunicacion social, debemos aprender a comunicar y a informar, no dejarnos llevar por el amarillismo y de ninguna manera informar mal a toda una comunicadad que cree en nosotros

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  5. La moraleja de este cuento es que la falta de comunicación es la causa principal de tantas injusticias y tanto malos entendidos que han llegado al extremo de matar solo porque no sacaron el tiempo necesario para aclarar cualquier cosa.

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